El Conjuro 3- El Diablo Me Obligo A Hacerlo Direct

El Conjuro 3- El Diablo Me Obligo A Hacerlo Direct

Arne Johnson salió de prisión, se casó y vivió una vida tranquila lejos de los reflectores. Nunca volvió a alegar posesión demoníaca. Sin embargo, para los fans del terror, la pregunta queda flotando en el aire como un susurro en una habitación oscura: Si un hombre común pudo mirar a los ojos de un juez y culpar al diablo... ¿quién nos dice que no tenía razón? Si te fascinó la historia real detrás de El Conjuro 3, explora nuestro archivo sobre los casos originales de los Warren. El mal nunca duerme, y la historia de "El diablo me obligó a hacerlo" sigue siendo el eslabón perdido entre el horror judicial y el sobrenatural.

Durante las entrevistas y el juicio, Johnson afirmaba tener lagunas mentales y haber visto a demonios con ojos rojos instándolo a matar. La prensa amarilla apodó el evento como "El juicio del diablo" y la frase "El diablo me obligó a hacerlo" se volvió viral (en términos de la década de los 80). La película El Conjuro 3 omite muchos detalles, pero en la vida real, todo comenzó con un niño de 11 años llamado David Glatzel, cuñado de Arne Johnson. Antes del asesinato, los Warren fueron llamados para realizar un exorcismo en David, quien supuestamente estaba poseído por 43 demonios. El Conjuro 3- El diablo me obligo a hacerlo

Lo que convirtió este caso en un fenómeno mediático no fue el crimen en sí, sino la defensa que planeaba utilizar su abogado. Inspirados por los demonólogos Lorraine y Ed Warren (los mismos de los casos de Amityville y la muñeca Annabelle), los defensores argumentaron que Arne Johnson no era responsable penalmente de sus actos porque, en el momento del asesinato, estaba . Arne Johnson salió de prisión, se casó y